Listado de las personas fallecidas en el trágico accidente ferroviario de España

Gobierno confirma muerte de funcionaria dominicana en accidente de tren

Ver listado del diario Español El Mundo.es al final

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Rosalina Ynoa de 43 años -Dominicana-


Casada y madre de cuatro hijos, con edades entre 9 y 19 años, viajó a Madrid el domingo en misión oficial, donde participó junto al viceministro de Cooperación Internacional, Inocencio García, en la reunión de la Secretaría General Iberoamericana (SIGED). Al término de la misión, viajaba a visitar a una hermana en Galicia en el tren que se descarriló. Laboraba en el Ministerio de Economía desde el 2007.


Santiago de Compostela, España.- Después de una madrugada de incertidumbre y desolación para los familiares de los viajeros del tren, que se estrelló este miércoles en Santiago de Compostela, las autoridades sanitarias gallegas han empezado a comunicar las identidades de las víctimas.


Estos son los retratos de algunos de los fallecidos:

Elena Arrojo Ausina, 32 años

Muchos vecinos volvían ayer a casa para las fiestas de Santiago. Con ese tren llegarían a tiempo para ver los fuegos artificiales. Elena Arrojo Ausina era una de ellos. La guardia civil compostelana, de 32 años, llevaba cuatro trabajando en la casa cuartel de Yunquera de Henares (Guadalajara). Acababa de tomarse las vacaciones y las iba a pasar en casa. “Aquí hay mucha gente joven y ella estaba bastante integrada”, relata un agente de la misma unidad, que prefiere no ser identificado. Arrojo no tenía hijos y no estaba casada, según su compañero. Era una chica “muy buena”. No sabe si Yunquera de Henares fue su primer destino como guardia civil y no está autorizado a dar más datos sobre su carrera profesional, pero sí sabe que esta localidad, de unos 2.000 habitantes, está “muy afectada” y muchos acuden al cuartel a trasladar sus condolencias.

Tomás López Brión , 21 años

Juan Domínguez Lamas, futbolista del Deportivo, abandonó este jueves por la mañana la concentración de su equipo en Monforte de Lemos (Lugo) para dirigirse al domicilio de su familia en la parroquia de Limodre, en el Ayuntamiento coruñés de Pontedeume. Las noticias que le llegan del jugador son confusas, pero sí confirman que al menos él y otro familiar viajaban en el tren accidentado a la entrada de la estación de Santiago de Compostela.

Dos horas después del accidente, Tomás López Lamas, tío del futbolista, escribió una breve pero dramática entrada en su Facebook: “Mi hijo ha muerto”. Un enlace a la noticia sobre el descarrilamiento acompañaba la frase. Su hermana, que también viajaba en el tren, resultó herida. La información que se recibió del futbolista antes de abandonar Monforte apuntaba también a que la madre de los chicos viajaba con ellos, pero ese no está confirmado.

El Deportivo tenía previsto disputar un partido amistoso la tarde del jueves contra el Ourense como cierre a su estancia en Monforte, pero lo aplazó.

Enrique Beotas, 58 años

Enrique Beotas era uno de los especialistas en comunicación y relaciones públicas más veteranos en España. Fue responsable de prensa de Alianza Popular en los últimos años en que Manuel Fraga ejerció de líder de ese partido y también lo fue en el Real Madrid, en Unidad Editorial, en Onda Cero y en Acciona, entre otros.

El abulense mantenía desde hacía 17 años el programa de radio más veterano sobre salud, La Rebotica, que se había emitido en la cadena SER, Radio España, Radio Voz, Cadena Blanca, Onda Cero, El Mundo Radio, la cadena Cope y Gestiona Radio.

Fue presidente y vicepresidente del Grupo Quator-Quindici, empresa dedicada a la gestión de la comunicación, de la que fue socio fundador.

Beotas era autor de varios libros, entre ellos Manuel Fraga, cuaderno de notas de una vida, que publicó en 2007, con conversaciones con el que fuera líder de AP.

Colaboró con varios medios como El Mundo, Marca, Ya, La Información de Madrid, La Razón y El Correo Gallego; revistas como Actualidad Española y Gaceta Ilustrada, entre otras; o audiovisuales como Tele 5.

Carolina Besada Garrido, 18 años
La familia de Carolina Besada Garrido pasó, como muchas otras familias, horas en vilo hasta conocer la fatal noticia. Su hermana Marta, jugadora de fútbol sala en el Cidades das Burgas (Ourense), rastreaó las redes sociales en busca de noticias suyas. “Por favor si sabéis algo a ciencia cierta sobre Carolina, avisad, si no sabéis si es verdad, por favor, os pido que lo evitéis, mucho dolor”, escribó el jueves por la mañana. Uno de sus últimos mensajes: “Descansa en paz, Lila…”.

Sus padres y hermanos habían viajado hasta Santiago en coche para disfrutar de un fin de semana de fiestas en familia. Carolina Besada había subido al vagón seis del tren en Ourense para reunirse con ellos. Hacía un mes que Carolina había culminado sus estudios de bachillerato. “Supongo que iría a la universidad en septiembre”, comentó una compañera del equipo de Marta Besada, que aseguró que los padres de las hermanas son médicos y que la joven viajaba junto a una amiga.

José María Romeral, 65 años

Chema, como todo el mundo le llamaba, era natural de un pueblo de Ciudad Real. Hacía 10 años que era vicario de la iglesia de Santa Teresa de Jesús, una parroquia del municipio madrileño de Colmenar Viejo. "Era una persona anónima pero maravillosa. Era también un pintor fenomenal, un decorador", relata una catequista, con la voz rota por la emoción. "Casi todos en el pueblo tenemos un cuadro suyo”, añade Amado, un amigo. ¿Y qué pintaba? “Sobre todo motivos religiosos, pero también los carteles de las fiestas”, recuerda.

Romeral cogió el Alvia porque quería pasar una semana de vacaciones en Galicia con un amigo. Otra de sus feligreses, Pilar Quiles, estaba pasando unos días en Murgados (A Coruña) cuando supo del descarrilamiento del tren en el que viajaba Romeral. "Me dijo que venía para aquí y que nos veríamos", declaró a los periodistas, mientras su marido se dirigía al aeropuerto de Lavacolla a recoger a las dos hermanas del vicario.

Luis Manuel Rodríguez Vallejo, 44 años

A Luismi, lo conocían todos en el polígono de Torrehierro (Talavera de la Reina). “Llevaba por aquí toda la vida”, relata un mecánico. “Conozco a su familia, aunque a él no le pongo cara”, reflexiona un segundo. Otros, están tan afectados que no se atreven a hablar de él. Casado y con dos hijos, Luis Manuel Rodríguez Vallejo, de 44 años, regentaba, junto a un socio el taller mecánico Automoción Rodríguez Moreno, un oficio que le venía de familia. “Todos se han ido para allá [Santiago de Compostela], aquí no queda nadie”, se excusa un trabajador Talleres y Servicio Vallejos e Hijos, que pertenece a un tío del fallecido, que no sabe por qué Rodríguez viajaba en el tren.

Laura Naveiras Ferreiro y David Martín Díaz, 21 años

Aspiraban a convertirse en médicos y, para conseguirlo, el extremeño David Martín y la gallega Laura Naveiras, de 21 años, no tuvieron reparo en matricularse en una de las universidades más lejanas a sus pueblos de origen: la Universitat de Lleida. “Nos habéis dejado, pero siempre os tendremos presentes. Perdemos a dos grandes médicos pero, sobre todo, perdemos a dos grandes compañeros, a dos grandes personas", trasladó el Consell de l'Estudiantat de la facultad en su página de Facebook este jueves, inundada por los mensajes de cariño de sus compañeros. El centro se decretó en luto y mañana mantendrá un minuto de silencio en su honor. Se quedaron en el tercer curso y sus compañeros los recuerdan como uno estudiantes brillantes.

En el pueblo donde su abuelo es alcalde, Bohonal de Ibor (Cáceres), conocían a David como un “chico brillante” que se había marchado a estudiar Medicina.

Francisco Javier García Liras, 27 años

Natural de Segovia, trabajaba de veterinario. Tenía previsto desplazarse a Santiago con un antiguo compañero de carrera para disfrutar de la festividad del Apóstol. Según sus allegados, dudó hasta el último momento en viajar en tren. Su cuerpo esperaba el viernes en el Tanatorio segoviano de San Juan de la Cruz para ser velado. Sus familiares se desplazaron hasta Galicia en su búsqueda.

Jesús Antonio Rodríguez Garrido, 13 años
José Ignacio Llorens, veterano diputado del PP por Lleida recibe sin cesar el pésame de diputados del Congreso. Es un veterano parlamentario que forma parte del panorama político de la Carrera de San Jerónimo desde 1982 aunque ha faltado a alguna legislatura para ocupar un escaño en el Parlamento de Cataluña. La muerte de su sobrino ha consternado en la Cámara, donde Llorens goza del afecto general por su afabilidad y buen trato con todos los diputados, sea cual sea su partido político.

Llorens confirmó el jueves a la agencia EFE, momentos antes de la comparecencia del ministro de Agricultura, Miguel Ángel Arias Cañete, que el hijo de su cuñado había fallecido en el accidente, si bien todavía no había trascendido el nombre del fallecido. La Policia Nacional de Santiago de Compostela confirmó este viernes a la subdelegada del Gobierno en Lleida, Inma Manso, la muerte del joven.

Francisco Navajas, 76 años
Francisco Navajas se fue de Alfaro, un pueblo riojano que no llega a los 10.000 habitantes, cuando aún era muy joven. Su destino: Bilbao, donde estudió Ingeniería Industrial. Desde entonces, solo volvió a La Rioja para visitar a alguno de sus seis hermanos mayores. “Era forofo del Atlético de Madrid”, recuerda entre risas su hermano, Emiliano. Cree que lo van a enterrar en la capital, aunque no lo sabe con seguridad: “¡Ha sido todo tan rápido!” Francisco Navajas vivía en A Coruña. Fue director de la Tabacalera hasta su cierre. El miércoles venía de visitar a sus dos hijas en Madrid.

Consuelo Iglesias, 68 años
Todo el pueblo de Rojales, en el interior de Alicante, conocía a Doña Chelo, como llamaban todos a esta maestra del colegio Príncipes de España, desde hacía más de 30 años. Pese a haber nacido en localidad coruñesa de Arcos, Consuelo era “una alicantina más, una vecina muy querida, una amiga de todo el mundo”, según los vecinos, que aún la recordaban disfrutando de las fiestas de moros y cristianos del pasado julio. Tanto como su marido, Manuel Salvador, médico de familia “de toda la vida” y aún en ejercicio en el centro de salud de la localidad, que no la acompañaba en esta ocasión en el viaje a Galicia, y que fue quien, con sus dos hijos, acudió a Santiago al enterarse del accidente. Consuelo iba a su tierra a celebrar la fiesta del patrón y a reencontrarse con sus antiguas compañeras de colegio. Su hermana y su cuñado la esperaban en el andén, pero no pudieron abrazarse. En Rojales, su pueblo de adopción y donde será enterrada, han decretado tres días de luto oficial en su memoria.

Sara Camila Vélez Fuenmayor, 36 años
Hace 15 años que la colombiana Sara Vélez vivía en Madrid. Viajó desde Medellín apenas se graduó del colegio con la idea firme de fundar su propia empresa, un sueño que poco a poco fue haciendo realidad. Una de sus mejores amigas en España, Soraya Delgado, ha contado a medios colombianos que Sara tenía una pequeña empresa de carteras y collares y que pensaba incursionar en el diseño de ropa deportiva. En España también nacieron sus dos hijos, un niño de tres años y una niña de 11 a la que precisamente iba a visitar a Santiago de Compostela, por lo que tomó el tren que terminó descarrilándose. La niña estaba de vacaciones con la familia de su padre. Según Delgado, fue su pequeña hija quien le confirmó la trágica noticia. Sara viajaba sola y ahora será velada en Madrid para luego ser trasladada de regreso a Colombia.

Rosalina Ynoa, 40 años

No era la primera vez que Rosalina Ynoa González recorría los más de 6.300 kilómetros que separan su natal Santo Domingo de Santiago de Compostela para ver a Martina y Genodys, dos de sus 14 hermanos. Ya lo había hecho otras tres veces. Llegó a Madrid el lunes para participar en una reunión previa a la Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno. Era directora de la Unidad de Cooperación Internacional en el Ministerio de Economía de República Dominicana. “Aprovechó para venir unos días a visitar”, explicó por teléfono Melsi Quesada, la mujer de su sobrino. La última vez que se vieron fue en diciembre, cuando Martina y su familia volvieron a su tierra para pasar las navidades. Nadie en Galicia sabía que Rosalina Ynoa viajaba en el Alvia que descarriló la tarde de miércoles. Era una sorpresa que se vio obligado a pinchar un conocido que la había acompañado a la estación. “Nos enteramos porque nos llamó para decirnos que ella estaba en el vagón número 5 de ese tren”, ha asegurado Quesada. Ynoa estaba casada y tenía cuatro hijos de entre 12 y 18 años.

Jacobo Romero Rivera, 33 años
Nacido en A Coruña e informático de profesión. Jacobo estudió la educación primaria en el colegio de Santo Domingo y cursó informática en Ourense. Se dirigía a su casa desde Madrid, donde había visitado a una de sus hermanas.

María Andrea Hernández Miguel, 76 años

Nacida en la localidad zamorana de El perdigón, María Andrea vivió prácticamente toda la infancia y juventud en su pueblo hasta que se casó y se trasladó a Madrid. Según informa La opinión de Zamora, era viuda y madre de dos hijas. Andrea cogió el tren en Madrid para ir a pasar unas vacaciones con su familia en Galicia. (Foto: cortesia de La Opinión de Zamora)

Mohamed Chiad, 45 años
Mohamed Chiad debía estar en Galicia el jueves 26 para abrir su puesto de venta de kebabs en una feria medieval. Los amigos que se acercaron a su casa en el Grau, en Gandia, explicaron al diario Las Provincias que él recorría España todo el año trabajando: “Nunca decía que no”.

Chiad, natural de Argelia, vivía en Gandía desde hacía unos 20 años. Allí se quedan su mujer y sus cinco niños, el mayor de ellos de siete años. El Gobierno local se ha hecho cargo de los trámites para que pueda ir a Santiago a reclamar su cadáver, según informó el periódico.

Manolo, septuagenario

Manolo estaba jubilado y viajaba a menudo a Galicia para escapar de las altas temperaturas de Zamora, su ciudad. Tenía casi ochenta años y cuatro hijos que no quieren que se difundan más detalles sobre su identidad, según cuenta una amiga de la familia de A Coruña, donde solían recibirlo, aunque este fin de semana, se encontrarían todos en Santiago.

Leonor Buendía, 67 años, José Luis Baleiras Poch, 70 años

La maestra jubilada Leonor Buendía, de 67 años, y el militar retirado José Luis Baleiras Poch, de 70, querían aprovechar la celebración de las fiestas del Apóstol Santiago para pasar unas vacaciones en Galicia, según el rotativo murciano La Verdad. Baleiras, originario de Ribeira (A Coruña) fue destinado en su juventud al cuartel general de la Armada de Cartagena, donde conoció a su esposa, instructora en el colegio público San Isidoro y Santa Florentina, y se afincó hasta retirarse. El diario local cita a fuentes familiares, que recibieron en la misma noche del miércoles una llamada que anunciaba la muerte de él, y durante la mañana del jueves, llegaba la noticia del fallecimiento de la mujer.

De sus tres hijos, informa el mismo periódico, el único varón también es militar y está de misión en Afganistán. Ya ha emprendido el camino de retorno para acudir al funeral.

Blanca Padín, 66 años

Varias generaciones de chavales de Tui, en Pontevedra, han aprendido lengua y literatura, música o francés de la mano y de la voz de esta afable profesora. Este era el primer curso que Blanca, viuda y madre de dos hijos, uno de ellos concejal de un grupo independiente en este idílico municipio, disfrutaba de su jubilación después de 40 años dando clase en el Instituto San Paio de la localidad. Su director, Manuel Caldas, recuerda emocionado a su compañera, muy querida y conocida en el pueblo, como una mujer apasionada de su trabajo y de sus alumnos, y con un sentido del humor y una santa paciencia a prueba de la vitalidad de los cientos de adolescentes a los que desbravó en los sucesivos cursos de BUP, COU, ESO o Bachillerato que impartió en su vida académica. Los planes escolares pasaban, pero Blanca permanecía. Algunos de sus pupilos le devuelven estos días parte de ese cariño inundando las redes sociales con mensajes de despedida a su maestra. Uno, llamado Telmo, la describía así en su blog: “El máximo éxito de un docente es haber influido en sus pupilos mostrándoles el camino de la independencia y la libertad que te da tener criterio propio, sin dejarte arrastrar. Blanca fue de esas maestras. Gracias, siempre”.

Delia Buján, 68 años, y Braulio Domínguez, 71 años
El matrimonio Buján Domínguez vivía en Noia, un municipio situado al sur de la desembocadura del río Tambre. Ambos regentaban en el pueblo una tintorería, llamada La Moderna. La tragedia se cruzó con el matrimonio cuando volvían de Madrid de visitar a su hijo, de profesión militar, que se encuentra en Madrid tratando un cáncer. El hermano de Delia fue a buscarles a la estación e incluso habló con ella 10 minutos antes del siniestro. “Me dijo que fuera yendo para el andén, que estaban a punto de llegar. Los minutos pasaban y no se veía el tren. Después escuché sirenas y llamé otra vez al teléfono. Sonaba pero nadie respondió”, declaró a La Voz de Galicia.


Rodrigo de Antonio Moledo, 22 años

Sus amigos le llamaban Tortu por el tatuaje de una tortuga que lucía en la espalda. Nacido en Ferrol y seguidor del Atlético de Madrid, este joven trabajaba en Madrid de ayudante de imagen y sonido en un musical. Se dirigía a su localidad natal para visitar a sus padres.

Rodrigo Martínez Moledo, 23 años

Nacido en Mazaricos, era estudiante universitario en el último año de carrera. Residía en Madrid junto a sus padres.

Lidia Martín y Daniela Recio
Nacidas en Barallobre, eran madre e hija. Iban en el tren junto al marido de Lidia, llamado Rafa y militar de profesión, y su otro hijo, Santiago. Los dos varones sobrevivieron a la tragedia sin lesiones graves, las dos féminas de la familia no tuvieron la misma suerte. Daniela tenía solo dos años. Lidia cursó estudios en el Instituto San Pedro de Leixa, en Ferrol.

Esperanza Moriñigo, 65 años
Regresaba de su Salamanca natal donde pasó unos días visitando a su anciana madre, de 94 años. Esperanza Moriñigo Gregorio siempre recurría al tren para las idas y venidas desde A Coruña, donde llevaba décadas afincada. Su cuerpo quedó desmembrado en el descarrilamiento del tren en Santiago. Su familia esperó 30 horas la confirmación de su muerte, que se demoró por el mal estado de su cadáver. Uno de sus hijos, médico en Londres, se encontró con colegas conocidos entre los forenses encargados de la identificación. La de su madre se resolvió gracias a las huellas dactilares asociadas a su DNI. Esperanza recibirá mañana, sábado, sepultura en A Coruña.

Celtia Cabido, 21 años, y Eva Pérez, 24 años
Celtia Cabido Prado (acababa de diplomarse en Magisterio) y Eva Pérez Seara (licenciada en Económicas y un máster en Desarrollo Sostenible) querían celebrar el Día de Galicia en Santiago con los antiguos compañeros de Erasmus de Eva. Las dos amigas (primas segundas: sus abuelas son hermanas) apostaron por la prudencia y dejaron el coche aparcado en la Estación Ourense-Empalme para subirse al tren que hizo el fatídico viaje hacia su muerte. Hoy las entierran en su pueblo natal de Xunqueira de Ambía tras largas horas de tensiones, profundo dolor e incertidumbres: la muerte de Celtia fue confirmada a primera hora de la mañana de ayer pero la búsqueda de Eva continuó hasta avanzada la tarde. A última hora, sus padres perdían toda esperanza e identificaban el cadáver mientras el ayuntamiento ponía a punto el polideportivo en el que hoy se celebra el funeral por ambas.

Los vecinos están noqueados. Las jóvenes eran muy conocidas. “Estaban llenas de vida y de planes; es tremendo”, resume el alcalde de Xunqueira, José Luis Gavilanes, el sentimiento general. Celtia se subió al Alvia tras comprar un billete de avión a Londres para los próximos días. Eva pensaba en algún destino como cooperante. Su viaje finalizó en la curva de Angrois.

Marta Jiménez Camacho, 30 años, e Isidoro Fernández

Isidoro, de unos 30 años, perdió a su novia y a su padre, Isidoro Fernández, en el accidente. Él permanece ingresado en planta en el hospital de A Coruña, con quemaduras en todo el cuerpo y un pulmón perforado, aunque los médicos no temen por su vida. Su padre ha sido de los últimos cadáveres identificados. Ellos eran de Ciudad Real y ella, de Valdepeñas, una localidad cercana, aunque la pareja vivía en Valencia, donde ambos estudiaban. Marta Jiménez se preparaba para ser restauradora y conservadora.

Antonio Jamardo Villamarín, 40 años

En el pequeño pueblo de Pontecesures, la familia de Antonio Jamardo le esperaba a él y a su novia. No era una visita cualquiera: el más pequeño de sus hermanos se casaba el sábado. Jamardo se había mudado hacía un par de años a Madrid, donde era comercial en una fábrica de aluminio, según ha explicado Amancia Villamarín, su tía. Su novia se encuentra entre los heridos leves.

Yolanda Delfín Ortega, 22 años

A Yolanda Delfín Ortega le gustaba el clima de Santiago de Compostela. La joven mexicana, natural del Estado de Veracruz, llegó a la capital gallega hace seis meses en un programa de intercambio. “Le habían recomendado esa escuela”, ha relatado su hermana de 16 años al teléfono. La estudiante volvía de un viaje a Madrid, donde el día anterior se había despidido de sus padres y de su hermana después de un mes de vacaciones por Europa. “Había terminado los exámenes en junio. Fuimos a verla y queríamos que regresara con nosotros, pero ya no había billetes para esa fecha y tuvo que comprar la vuelta para el 2 de agosto”. Por eso volvió a Galicia el miércoles en vez de volar a México.

El novio de la joven estudiante, Luis Ledesma, contactó con ella a través de la red social Facebook cinco minutos antes del accidente. La muchacha le dijo que cuando llegase a casa lo llamaría, pero esa fue la última noticia que tuvo de ella.

No fue hasta después de las cuatro de la tarde que la familia recibió la comunicación oficial por parte de la cancillería mexicana. La hermana de Yolanda ha asegurado que este sus padres viajan a España mismo jueves para recuperar el cuerpo. En la Universidad Anáhuac Xalapa, donde estudiaba Derecho, celebraron el viernes una misa en su memoria.

Carla Revuelta, 38 años

Iba a Santiago a ver a una amiga, desconectar del estrés de Madrid, y recargar las pilas para volver, la semana que viene a empezar la grabación de un programa infantil, Los Cantajuegos, para Disney Channel. Carla, de 38 años, directora y realizadora, había pasado el mes de junio dirigiendo Hostias como panes, una obra que había cosechado cierto éxito en el circuito teatral independiente madrileño. La autora del montaje, Marina Pérez, y uno de los actores protagonistas, Mario Alberto Díez, glosaban ayer, aún llorosos, la figura de su colega y amiga. “Dirigía con un cariño exquisito a los intérpretes y al equipo, y era una apasionada de su oficio. Deja un gran hueco personal y profesional”, coincidían. Los empleados de la productora Globomedia, se mostraban también consternados con la noticia de su muerte. Carla se formó y creció profesionalmente en sus estudios como realizadora y directora de algunos episodios de Policías, Siete vidas y Aída, algunas de las series emblemáticas de la casa, y de la historia de la televisión. Fueron sus padres y su hermano, que se encontraba en Dinamarca, quienes reconocieron su cuerpo entre los fallecidos del accidente. En su cuenta de Twitter, Carla posa de espaldas en una playa mirando al mar al que le gustaba viajar. La última vez, no llegó a destino.

Juana Arganda, 64 años

Juana y su marido, Antonio Rodríguez Gómez, de 67 años, que resultó herido de gravedad en el accidente, cogieron el Alvia en la estación de Ávila. Cerca, en la idílica localidad de Navaluenga, pueblo natal de ella, el matrimonio tiene una casa a la que solían acudir a refrescarse del rigor del verano en Toledo, donde residen habitualmente. Juana y Antonio viajaban a Galicia a ver a una de sus cinco hijos y a su marido, el entrenador de baloncesto Rubén Espeso, gallego de origen, cuyos padres habían invitado a sus consuegros a celebrar con ellos la fiesta mayor de Santiago. No pudo ser.

Ana Álvarez Carballo, 45 años

Ana Álvarez, funcionaria, falleció en el acto. Natural de Ourense pero residente en A Coruña, se desplazó a Ourense junto a una de sus dos hijas, de seis años, para que la pequeña visitara a sus abuelos. Volviendo de la visita sucedió el accidene. La niña fue hospitalizada pero está bien

Karmele Sanz, 53 años

Nacida en Andoain (Gipuzkoa), vivió durante 25 años en Santiago. Trabajó como auditora, primero en Sodiga y despues en Tracsa. Al final se montó su propia auditoria en la calle Tras Do Pilar de Santiago. Soltera y residente en Madrid, se desplazaba a Santiago para celebrar junto a unos amigos el día del Apostol.

Ana María Córdoba

Viajaba con su marido, Luis Felipe Córdoba, y su hija adolescente: Cristina Córdoba. De origen colombiano pero de nacionalidad estadounidense, se dirigían a Santiago para visitar a su hijo, que había estado haciendo el camino de Santiago. Moreno, alto, vestido de excursionista y teléfono en mano, se le vió ayer por la noche sobre las 22:30 en la sala de espera de la Clínica de Santiago preguntando por "una chica de 16 años". Su padre fue hospitalizado con una contusión craneal y su madre (Ana María Córdoba) falleció.

Antonio Reyes, Rosa Quijano, Esperanza Márquez, Francisco García e Ignacio Bustamante
Tres familias gaditanas que viajaban juntas a Santiago quedaron truncadas por la tragedia ferroviaria. Antonio Reyes tenía 60 años. Estaba a punto de jubilarse como profesor del Instituto Sancti Petri, de San Fernando (Cádiz). Junto a su esposa, Rosa Quijano, su hija Fátima, de 26 años, y dos matrimonios más —los formados por Esperanza Márquez y Francisco García y por Ignacio Bustamante y Josefa Álvarez— acudía a Galicia para encontrarse el Día del Apóstol con unos amigos, también gaditanos, que habían culminado el camino de Santiago. Solo Josefa Álvarez y la joven Fátima, con síndrome de Down, sobrevivieron al descarrilamiento.

Ignacio Bustamante,

funcionario del Ayuntamiento gaditano y conocido en la ciudad por sus cargos en cofradías de la Semana Santa, fue identificado como uno de los fallecidos a primera hora de la tarde.

Tras horas de angustia, a final de la tarde se confirmaba la muerte de Rosa Quijano, empleada en una oficina de banco, la esposa de Antonio Reyes y madre de Fátima. La tragedia en San Fernando se amplió cuando se supo que Esperanza y Francisco, ambos profesores del colegio público Puente Zuazo, también habían fallecido en el siniestro.

David Bernardo Monjas, 36 años, y Olga Buitrago Valbuena, 28 años

Eran vecinos de Alcorcón, en Madrid, y eran pareja. Ambos eran jefes de tripulación de Renfe y era la primera vez que hacían este recorrido, en el que causalmente coincidieron los dos. Los dos eran la única tripulación que iba a bordo del tren siniestrado.

Olga llevaba unos siete años y medio como azafata de tren. David entró después, hace unos seis años. De hecho, los dos se conocieron, según relatan sus compañeros, cuando ya estaban dentro. De eso hacía unos tres años y medio.

David Bernardo había vivido siempre en Alcorcón. Ahora residía solo en un piso del nuevo barrio del Ensanche Sur. Sus compañeros le describen como una persona “muy perfeccionista” y un “muy buen jefe” que siempre ayudaba a todos sus compañeros. “Era muy educado y siempre de estaba de broma con un humor muy irónico”, recordaba un compañero suyo al que le costaba hablar de él en pasado.

Ella residía también desde hacía poco en un piso en el barrio de Parque Oeste. Sus compañeros recuerdan que se caracterizaba por ser “muy guapa” y ser “muy amable” con todos los del trabajo. “Era la típica persona que te enseñaba cómo hacer las cosas porque primero las hacía ella”, recordaban sus amigos. “Es una gran pérdida. Nos podía haber tocado a cualquiera de nosotros, sobre todo, por una imprudencia de ese calibre".


David Villoldo Pardo, 27 años

Los compañeros de David esperaban con ansia los lunes en que este ingeniero informático volvía de pasar el fin de semana en su tierra gallega. Las suculentas empanadas y los apetitosos tuppers con guisos caseros que le preparaba su madre, eran un festín que David gustaba de compartir con sus colegas de Publidirecta, la empresa de márketing madrileña donde trabajaba desde hace año y medio. “Aquí no sabéis comer ni beber, ni siquiera tenéis cerveza Estrella de Galicia en los bares”, se vengaba él, en broma, de sus amigos de la capital, acostumbrados a resolver el almuerzo en cualquier bar de menú del día de los alrededores de la oficina. “Era un coco, un fuera de serie en su oficio, te creaba un programa complejísimo en dos horas”, dice Asier Ariaga, un diseñador gráfico que trabajaba codo con codo con él. Aficionado al fútbol y deportivista acérrimo, a David le gustaba el heavy, las series y los videojuegos, y aprovechaba cualquier excusa para escaparse a su aldea, adonde iba a pasar la fiesta de Santiago el jueves. Sus padres le esperaban en la estación de A Coruña, pero solo pudieron reconocer su cuerpo entre los fallecidos.


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LISTADO DEL DIARIO ESPANOL EL MUNDO.ES

Estos los fallecidos:

Juana Arganda, de 64 años, residente en Toledo pero con familia y vivienda en Navaluenga (Ávila). Viajaba junto a su marido y padre de sus cuatro hijos, Antonio Rodríguez Gómez, vecino de El Tiemblo y de 69 años, hasta Ferrol para visitar a una hija. Antonio se encuentra hospitalizado en la UCI después de haber sido intervenido quirúrgicamente. Las fuentes cercanas a la familia consultadas por Europa Press indican que, aunque el estado de Rodríguez es grave, con un traumatismo en el tórax, las piernas y los pulmones encharcados, está consciente y confían en que pueda salir adelante. El funeral de la vecina de Toledo será a las 17.30 horas del sábado en la Parroquia Nuestra Señora de los Villares del municipio, en su ciudad natal, Navaluenga.
La gallega Elena Ausina, de 33 años, era guardia civil en el pequeño municipio de Yunquera de Henares (Guadalajara). Tomó el tren en Madrid, donde se dirigía para disfrutar con la familia la fiesta del patrón de su tierra natal.

Un matrimonio de Cartagena, residentes en la pedanía de Roche Alto, viajaba a Galicia para pasar unos días de vacaciones. José Luis Baleiras Poch, nacido en Ribeira (A Coruña), era un militar retirado. Y su mujer, Leonor Buendía, maestra. Ambos se conocieron en Cartagena donde José Luis llegó destinado, y ahí hacían su vida desde entonces.
Celtia Uxía Cabido, Eva Pérez Seara y Olga Buitrago.Celtia Uxía Cabido, Eva Pérez Seara y Olga Buitrago.

Enrique Beotas era un periodista muy conocido en la profesión por su larga trayectoria, con más de 30 años contando historias. Su voz acompañó a los oyentes de la radio española durante casi dos décadas a través del programa 'La Rebotica', decano de la radio sociosanitaria española. En la actualidad, el programa se emitía en Gestiona Radio.
David Bernardo Monjas, residía en Alcorcón junto a su novia, Olga Buitrago Valbuena. Ambos formaban parte del equipo de la tripulación. Mientras él era el encargado de atender a los pasajeros, ella se ocupaba de la cafetería. Bernardo Monjas, de 36 años, era la primera vez que hacía la ruta del siniestro, ya que su recorrido habitual era el que cubre la ruta Madrid-Málaga.
Marta, la hermana de Carolina Besada Garrido, de 18 años, pedía la noche del miércoles colaboración ciudadana para conocer el paradero de ésta, publicando fotos por si alguien conseguía reconocerla. Carolina viajaba en el vagón 6 y era su hermana quien comunicaba la tarde del jueves su fallecimiento: "Y entonces... silencio. Descansa en paz Lila...".

Leonor Buendía, maestra jubilada, viajaba a pasar unos días de descanso a Galicia junto a su marido, José Luis Baleiras Poch, también fallecido. El matrimonio residía en la pedanía de Roche Alto en Cartagena desde que José Luis, militar retirado, fue destinado al lugar.

Olga Buitrago Valbuena tenía 23 años y formaba parte de la tripulación a bordo del tren accidentado. Lo hacía con su novio, David Bernardo Monjas, y era la primera vez que ambos cubrían esa ruta, ya que sus destino usual era Málaga. Buitrago había trabajado con anterioridad en una compañía aérea y lleva seis años en Renfe. Los dos se conocieron trabajando en el AVE y ahora tenían la categoría de jefe de tripulación. Eran los únicos tripulantes del convoy. La mujer atendía la cafetería y él se encargaba de asistir a los viajeros.
Ignacio Bustamante Morejón, vecino de la localidad gaditana de San Fernando, ha fallecido en el siniestro junto a otros cuatro isleños: Antonio Reyes Asencio, María Rosa Quijano Fernández, Francisco García Pereira y Esperanza Márquez Conde. En total eran siete las personas procedentes de San Fernando, sobre los que el alcalde de la localidad, José Loaiza, ha recordado que se trataba de tres matrimonios y Fátima Cristina Reyes Quijano, la hija con síndrome de Down de uno de ellos, quien ha sobrevivido junto a Josefa Álvarez, una de las esposas.
Tomás López Brión, Yolanda Delfín y Sara Fuenmayor.Tomás López Brión, Yolanda Delfín y Sara Fuenmayor.

Celtia Uxía Cabido Prado cumpliría 22 años a final de este mes. Era natural de Xunqueira de Ambía, en Ourense. donde se subió al tren destino Santiago junto a su amiga y familiar Eva Pérez Seara, también fallecida. Iba a reencontrarse con sus amigos del Erasmus, cuando estuvo en Polonia estudiando. El viaje era corto y más cómodo que el autobús. Según informa La Voz de Galicia, Celtia había finalizado este año sus estudios de Magisterio en Ourense y la mañana del accidente sacó un billete de avión para viajar a Londres a finales de agosto con el proyecto de pasar el próximo año perfeccionando el inglés. Las familias de Celtia y Eva son muy conocidas en el pequeño municipio ourensano de Xunqueira de Ambía ya que un tío de Celtia regenta el bar Copas en la capital municipal y su madre dirige una bocatería, informa Galicia.
Juan Manuel de Diego Bajón es uno de los dos vallisoletanos que engrosan la lista de fallecidos de la tragedia en vísperas de la fiesta por el apóstol Santiago. El diario regional El día de Valladolid desvela que ambos se dedicaban a la docencia. De Diego Bajón, de 55 años, era profesor de hostelería del Instituto de Enseñanza Secundaria Jorge Santayana de Ávila y viajaba el pasado miércoles a Ferrol (A Coruña), que precisamente era la última parada del convoy siniestrado, a visitar a un amigo.
Laura de Juan Portela, de 23 años y natural de Pontevedra, era una estudiante universitaria en Santiago. Su padre es médico en el Hospital Provincial de Pontevedra y su madre funcionaria de Educación.
Yolanda Delfín Ortega, mexicana de 22 años, llevaba seis meses estudiando Derecho en la Universidad de Santiago con un programa de intercambio. Regresaba a Galicia desde Madrid, tras haber dicho adiós a su madre y a su hermana en el aeropuerto de Barajas que habían venido a visitarla unos días. Según informa 'El Universal', cinco minutos antes del accidente había escrito a su novio para decirle que en un rato le llamaba.
Sara Fuenmayor, de 36 años, vivía en Madrid desde hacía 15. Nació en Colombia y viajaba cada año a Medellín para visitar a su familia. Sara era madre de un niño de tres años y una niña de 11.
Francisco Javier García Liras, de 27 años. Natural de Segovia, trabajaba como veterinario en Madrid. Tenía previsto pasar unos días de vacaciones con motivo de la festividad de Santiago con un compañero de carrera. Aunque dudó hasta el último momento si viajar en avión, finalmente optó por el tren.
Carla Revuelta, Rodrigo Moledo y Carolina Besada Garrido.Carla Revuelta, Rodrigo Moledo y Carolina Besada Garrido.
Francisco García Pereira, vecino de la localidad gaditana de San Fernando. "Sabemos que ninguna condolencia podrá paliar ahora el sufrimiento de sus familiares y amigos, pero es mi obligación como representante de la ciudad hacerles llegar todo el afecto, cercanía, solidaridad y apoyo colectivo en unos momentos tan difíciles" comunicaba el alcalde de San Fernando, José Loaiza. Los isleños están "rotos por el dolor" al confirmarse el fallecimiento de cinco de sus convecinos, entre los que se encontraba García.
Consuelo Iglesias Oreiro, de 67 años, era natural del municipio de Mazaricos en A Coruña y residía en Rojales desde hacía unos 35 años. En este tiempo ejerció como profesora en el Colegio Público Príncipe de España y en septiembre se cumplirán tres años desde que se jubiló. Consuelo viajaba en el tren siniestrado para visitar a sus familiares como hacía todos los años. Su esposo, el médico Manuel Salvador Román, junto a sus hijos, partieron la tarde del miércoles en dirección a Santiago de Compostela al tener noticias de que el tren donde viajaba había sufrido un percance. Sobre las 18 horas del miercoles les fue comunicado el trágico desenlace. El alcalde de Rojales, Antonio Pérez, decretó ayer tres días de luto. El fallecimiento provocó ayer en Rojales un gran desconcierto ya que era una persona muy conocida y querida en el municipio por su labor docente durante décadas. Algunos de su ex alumnos lloraron al conocer la noticia.
Antonio Jamardo Villamarín, de unos 40 años, natural de Pontecesures. Viajaba a su tierra natal para asistir a la boda de un hermano. Iba acompañado por su pareja, que ha resultado herida, pero que se encuentra bien. El hombre trabajaba y residía en Madrid, y aprovechaba la festividad de Santiago para adelantar su llegada y reencontrarse con su familia.
Marta Jiménez Camacho, de 30 años, viajaba junto a su novio, I.F. y el padre de éste a Galicia para celebrar el bautizo de una sobrina. Era de Valdepeñas (Ciudad Real) y estudiaba en Granada. El joven se encuentra ingresado con quemaduras y diversas heridas.
Tomás López Brión, de 22 años de edad, nacido en Ferrol, iba en el tren con su madre y su hermana que resultaron heridas.
Esperanza Márquez Conde, vecina de la localidad gaditana de San Fernando, falleció en el accidente junto a otros cuatros isleños. El alcalde de la localidad, José Loaiza, ha emitido un comunicado "en nombre de toda la ciudad" expresando la "profunda tristeza" en la que ha sumido al pueblo el accidente.
David Martín y Laura Naveiras eran novios y viajaban juntos a la tierra natal de ella. Los dos se preparaban para ser médicos en la Universitat de Lleida, donde estudiaban tercero de carrera. El centro está desolado. "Perdemos a dos grandes médicos pero, sobre todo, perdemos a dos grandes compañeros, a dos grandes personas", dice el Consell de l'Estudiantat. El jóven se ha convertido en el único extremeño fallecido en la tragedia. De 21 años, era natural de Bohonal de Ibor (Cáceres) y vecino de Navalmoral de la Mata. Es hijo de una empleada del Servicio Extremeño de Salud y nieto del alcalde de la localidad extremeña, Isidoro Díaz. "Era un chico tranquilo y aficionado a los caballos", comentaban ayer algunos de los jóvenes de Navalmoral que conocían a David, informa El Periódico de Extremadura. Este viernes se ha desarrollado un acto de silencio convocado por la Universidad de Lleida, donde su profesor de Psiquiatría ha leído emocionado parte de sus trabajos. Europa Press recoge que el joven hablaba de sus padres como quienes le hicieron ver la gran oportunidad que se le abría por estudiar Medicina en Lleida pese a sus dudas iniciales.
Rodrigo Moledo, de 22 años, vivía en Madrid con su familia pero su madre era natural de la parroquia de Corzón, en Mazaricos, motivo por el que pasaban sus vacaciones en Galicia, donde residen gran parte de sus familiares. La Voz de Galicia informa también de que Rodrigo cursaba el último año de carrera y que no viajó a Galicia con sus padres en el coche la semana pasada porque tuvo que quedarse unos días para realizar unos trámites en la Universidad. Su primo estaba esperándole para recogerle en la estación a la llegada del Alvia y fue quien comunicó el accidente a los padres. Según varios vecinos, informa Galicia, Rodrigo de Antonio Moledo era un asiduo y un amante de la Festa da Carballeira de Zas, a la que acudía cada año como un reloj. Sus restos mortales serán velados en el tanatorio de A Picota, en el municipio de Mazaricos.
María de los Ángeles Moreno, de 46 años y natural de Vitoria.
Laura Naveiras viajaba a su ciudad natal junto a su novio, David Martín, también fallecido. Los dos se preparaban para ser médicos en la Universitat de Lleida, donde estudiaban tercero de carrera. El centro está desolado. Unas 200 personas han secundado este viernes el minuto de silencio convocado por la Universitat de Lleida (UdL) en recuerdo de las víctimas del descarrilamiento del tren a Santiago de Compostela, en especial de los dos estudiantes de Medicina, en un acto en el que su profesor de Psiquiatría ha leído emocionado parte de sus trabajos, en los que ambos explicaban sus motivaciones para ser médicos. En los textos, Europa Press informa de que los dos estudiantes reflejaban sus deseos de ejercer como médicos. Laura calificaba sus tres años como estudiante en Lleida como "un sueño", pese a desconocer todavía cuál sería su especialidad o cómo la verían sus pacientes.
Eva Pérez Seara, que acababa de celebrar su 24 cumpleaños, viajaba junto a su amiga y familiar Celtia Uxía Cabido Prado, también fallecida. Habían quedado con amigos del Erasmus en Santiago. La Voz de Galicia informa de que Eva estudió Económicas en la Universidad de Vigo, cursando el último año en la Complutense de Madrid, y de que, posteriormente, realizó un máster de desarrollo sostenible en la Universidad de Vigo. Compañeros y profesores la recuerdan como una alumna brillante, integrada en una de las mejores promociones de esta facultad. Entre sus planes de futuro, alguno de sus amigos comentaba ayer su intención de viajar en agosto a Italia para participar en un campo de trabajo. Además, informa Galicia, su familia era muy conocida en el pequeño municipio ourensano de Xunqueira de Ambía: Eva formaba parte de la tercera generación de la empresa Hormigones Taboadela y su padre fue entrenador del club de fútbol de la villa hasta esta temporada. La última conexión del Whatsapp de Eva marcaba las 20.41.
María Rosa Quijano Fernández, vecina de la localidad gaditana de San Fernando. El alcalde de la localidad ha expresado que el pueblo está "roto por el dolor" al confirmarse el fallecimiento de cinco de sus convecinos.
Carla Revuelta, directora y realizadora de televisión, viajaba a Santiago para pasar unos días. Su sello está en algunas de las series más vistas de los últimos años. Fue realizadora de '7 vidas' y directora de 'Aída' durante cuatro años. Recientemente estuvo ligada a series como 'Los quién' o 'Fenómenos'. También ha sido directora de la serie 'La gira' de Disney Channel. Aparte de la televisión, otras de sus pasiones era el teatro, especialmente el microteatro, donde ha dirigido varias obras. Varios compañeros de profesión han mostrado su pésame a través de las redes sociales.
Antonio Reyes Asencio, vecino de la localidad gaditana de San Fernando que falleció junto a otros cuatro convecinos.
Juan Manuel Rodríguez Bajón era profesor de hostelería en el IES Jorge de Santayana de Ávila.
Luis Miguel Rodríguez Vallejo, de 44 años y de Talavera de la Reina, regentaba un taller de coches en el Polígono Industrial Torrehierro de la Ciudad de la Cerámica. Estaba casado y con dos hijos.
José María Romeral Escribano, natural de Campo de Criptana (Ciudad Real), era conocido por todos los vecinos de Colmenar Viejo (Madrid) como Chema, donde era vicario de la iglesia de Santa Teresa de Jesús. El hombre, de 67 años, tenía intención de reunirse en Galicia con un sacerdote amigo, dado que estaba de vacaciones. Sus feligreses están consternados. El cuerpo del sacerdote llegará hoy viernes a la citada iglesia madrileña, donde a las 20.00 horas se celebrará un funeral de cuerpo presente. Permanecerá en Colmenar toda la noche y este sábado será trasladado hasta su localidad natal, donde se celebrará otro funeral y recibirá sepultura, junto a sus familiares.
Karmele Sanz Manrique, de 53 años, era natural de Andoain (Gipuzkoa) aunque estaba afincada en Santiago de Compostela desde hacía unos 25 años. Economista y auditora, no estaba casada ni tenía hijos. Karmele Sanz volvía a Santiago desde Madrid, adonde viajaba habitualmente por motivos de trabajo.
El otro vallisoletano que ha perecido en el accidente, tal y como informa El día de Valladolid, es Manuel Sierra Morán, de 40 años de edad. Hasta ahora trabajaba para el Instituto Cervantes de Budapest, aunque su estancia en España se debía a su pronta incorporación a la Fundación de la Lengua Española.
El político gallego líder de Converxencia XXI, Carlos Vázquez Padín, informaba en su perfil de Twitter del fallecimiento de su madre, Blanca Padín, una profesora que viajaba a A Coruña para descansar unos días. En un comunicado, la formación política que lidera Padín ha trasladado "su más sincero pésame" por la pérdida.
Rosalina Ynoa era una alta funcionaria del Ministerio de Planificación y Desarrollo de la República Dominicana. Se trasladaba a Santiago para hacer una visita sorpresa a su hermana, que ayer desconocía que ella pudiera encontrarse entre las víctimas. Ramón Jiménez, su cuñado, aseguraba que recibió la llamada de algunos parientes para preguntar por ella. "¿Llegó Rosalina?, ¿no?, ¡pues iba en el tren! Vaya sorpresa". Tras una agónica espera se confirmaba la peor de las noticias. Rosalina Ynoa es la menor de varios hermanos y deja cuatro hijos.
El futbolista Juan Domínguez, centrocampista del Deportivo de La Coruña, ha perdido a los dos familiares que se trasladaban en el tren. Se trata de un primo y una tía política del jugador blanquiazul, que ha abandonado la concentración del equipo y, en señal de duelo, el club ha suspendido el partido amistoso de hoy.
Manuel Nieto Coscarón, de 79 años, viudo, residente en Zamora. Se trata de una de las cuatro personas que tomaron el convoy en Zamora capital con destino a Galicia. Los hijos del fallecido se han desplazado a Galicia para hacerse cargo de los restos mortales de su padre.
Además de las víctimas anteriores y según publica La Voz de Galicia, la lista de fallecidos en la tragedia serían: Beningno Antelo Blanco, Ana María Córdoba, María Isabel Dans Gárate, María Pilar Sastre Serrano, Fabio Cundines Antelo, David Bernardo Monjas, Santiago Barral Tores, Elisa Brión Sobrido, Victor de Sola, Rosa Nicolás Alonso, Lucía Arosa Rey, Braulio Domnínguez Piñeiro, Jaime de Miguel Gómez, Jacobo Romero Rivera, Mohamed Chiad, Carla Garrido Vaquera, Jon Andoni Garaizar Gomes, Antonia Baro Roldán, David Villodo Pardo, María Delia Buján Tarrío, Jesús Antonio Rodríguez Garrido, Manuel Ramón Suárez Rosende, María Rey Sánchez, Raúl Bonilla Trimiño, Juan Antonio Palomino Alfaro, Ana María Álvarez Carballo, María Esperanza Moriñigo Gregorio, María Andrea Hernández Miguel, Joana Trinidad Gómez Soberado, María Patricia Castelo Fernández, Mercedes López Crespo y Elia Esther Gómez González

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