Mi primera portada en Listin Diario

0
96
mi-primera-portada-en-listin-diario
17133 mi primera portada en listin diario

De lejos vi al Listin Diario como el motor del periodismo. En aquel los t iempos , incluir articulos, reportajes y cronicas en sus paginas era una aventura inalcanzable. Algo asi como un velero al desgaire en altamar.

En el ano 2000, cuando me informaron el cierre del vespertino La Nacion y el nombramiento de Miguel Franjul al frente del “Decano de la prensa dominicana”, pense seguirlo. Pero jamas imagine en mi integracion a ese diario como sub-editor del entonces muy leido suplemento impreso “Perspectivas”, dirigido por la inolvidable colega Vivian Jimenez.

Mi primer dia en el Listin fue antologico. Me senti privilegiado al conocer a Leo Santiago, Alfredo Olavarria, Doris Pantaleon, Elsy Fernandez, Doris Javier, Cidy Roque, Carmenchu Brusiflof, Kilia Llano, Yoni Cruz, Zaida Cornielle, Miguel Gomez, Federico Cabrera, Juan Carlos Malone y demas profesionales de la comunicacion que no dejaban de mirarme como a un extrano pez. Tambien me reencontre con algunos colegas de los extintos periodicos El Siglo y La Nacion, llegados al Listin unos meses antes o despues.

El espacio de Perspectivas funcionaba al final de la redaccion y sus muebles anticuados, al igual que sus obsoletas computadoras, relucian como simbolos de un tiempo resistido a morir.

Lo nuevo se abria paso. Sobreviviamos juntando palabras.

Uno de aquellos dias, el director me encomendo atender una denuncia de la Escuela Primaria y Liceo Nocturno “Union Panamericana”, vecina de la empresa. Los visitantes me invitaron a recorrer las aulas y a comprobar la pestilencia proveniente del colindante Banco de Sangre. Me dijeron: “La docencia fue suspendida y mandamos a los ninos a sus casas porque no hay quien soporte el mal olor”.

Nunca tuve sentido del olfato. Naci sin el. Pero las confesiones de los encargados docentes me resucitaron la facultad de descubrir el tufo pestilente que senti en carne propia durante mi visita al centro escolar.

Sali de la escuela, regrese al Listin y publique la informacion. Franjul entendio que era importante y la coloco en Primera Plana. Al siguiente dia recibi una llamada de la Cruz Roja. Era de su directora, la doctora Ligia Leroux quien me invitaba a un encuentro ese mismo dia. No la hice esperar y asisti al Banco de Sangre. Alli, ella me recibio con su esmerada cordialidad, junto a un grupo de subdirectores y especialistas.

Como ella solo conocio lo acontecido a traves del Listin, pidio a sus colaboradores una explicacion frente a mi. Algunos trataron de justificar lo injustificable.

Despues de las palabras pasamos a la accion. Recorrimos el area de donde provenia el mal olor. Hasta los perros realengos escarbaban en busca del preciado liquido, ya podrido, enterrado a poca profundidad.

Dona Ligia se molesto porque nadie le habia informado sobre aquella irregularidad. Alguien argumento la carencia de un espacio fisico para destruir la sangre descompuesta, por lo que no quedaba otro remedio que sepultarla debajo el muro del Banco de Sangre, colindante con la escuela.

La doctora Leroux me prometio encargarse del asunto. A la semana siguiente me contacto para un nuevo recorrido. Me alegro ver a un grupo de obreros ampliando la altitud del muro de separacion, a ladrillazo limpio para impedir que el mal olor continuara en la escuela vecina.

Listin Diario envio un fotorreportero y la favorable noticia fue tambien difundida en primera plana, aunque no como informacion principal.

Todos quedamos complacidos porque otra vez, el trabajo del periodista sirvio para algo. Quien no quedo complacida del todo fue la directora del plantel escolar. Aun se filtraba un chin de mal olor dentro de las aulas.

Veintidos anos despues de aquella historia, he vuelto a la escuela y al Banco de Sangre. Me acompanaron mis colegas Helenny Amparo y Jose Maldonado. Fui feliz en ambos sitios. Comprobe que las clases nunca mas se han vuelto a suspender y el Banco de Sangre, completamente remozado, ha encontrado un espacio externo para destruir las pintas de sangre descompuestas. Y lo mas importante fue que tanto en uno como en otro sitio reconocieron la vision de dona Ligia Leroux quien no escatimo esfuerzos ni recursos para borrar aquel lastre levantado a sus espaldas.